Por qué:
Se dijo que la tecnología resolvería todo, pero olvidamos que detrás de cada pantalla, de cada puesto, cada móvil de custodia y de cada decisión crítica, sigue habiendo un ser humano, un Vigilador. 

Volver a las bases entrenando personas reales, devolviéndole al individuo el sentido de la responsabilidad, el valor y el orgullo de ser confiable cuando todo lo demás falla.